Nuestro
Restaurante abrió sus puertas en 1978, después de que Jesús
y Laura, muy jóvenes por aquel entonces, pero muy emprendedores,
encauzaran sus ganas de trabajar y su vitalidad en un merendero
con ocho mesas y una barra de bar.
Cumplido el primer lustro
se acometió la primera reforma. Se amplió el comedor y
la gama de servicios que se ofrecían. El trato familiar
y la sencillez a la hora de trabajar encontraron cada vez
más predicamento y se hizo necesaria una segunda reforma
que convirtió el nuestro en un restaurante
con capacidad para ciento cincuenta comensales. Eso fue en
1995.
Debemos agradecer muy sinceramente a todas aquellas personas
que trabajaron y trabajan con nosotros porque entre todos
hemos conseguido la personalidad y el buen hacer del Cobarcho.
De nuestra condición de artesanos de la cocina siempre hemos
afirmado que para confeccionar un plato de calidad se necesitan
dos ingredientes fundamentales: el cariño del cocinero en
su elaboración y excelentes materias primas. El resultado
es una confección de platos accesible a todas las economías
y de gran calidad gastronómica.
A ti, amigo cliente, gracias
por formar parte de esta gran familia.
Si la estancia en nuestra casa es hogareña e íntima, es también
por ti.
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